El FBI allana el hogar de una periodista del Washington Post

El FBI allanó la casa de la periodista del Washington Post, Hannah Natanson, e incautó sus dispositivos electrónicos como parte de una investigación sobre filtraciones. La acción, defendida por la administración Trump, ha sido condenada como una grave amenaza a la libertad de prensa y plantea serias preocupaciones constitucionales bajo la Primera Enmienda.

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El FBI lleva a cabo un allanamiento 'muy inusual' en casa de una periodista

En una dramática escalada de tensiones entre la administración Trump y la prensa, el FBI allanó el 14 de enero de 2026 la casa de la reportera del Washington Post, Hannah Natanson, en Virginia. El periódico describió la acción como 'muy inusual y agresiva'. Los agentes incautaron el teléfono de Natanson, dos computadoras portátiles (una personal y una del trabajo) y un reloj inteligente Garmin.

La investigación se centra en un contratista del Pentágono

El allanamiento forma parte de una investigación sobre Aurelio Perez-Lugones, un contratista del Pentágono con autorización de alto secreto que, según el Departamento de Justicia, se llevó documentos clasificados a su casa. Según documentos judiciales, se encontraron informes confidenciales en su lonchera y sótano. Aunque se informó a Natanson que no es el objetivo de la investigación, la Fiscal General Pam Bondi defendió la acción afirmando que el gobierno 'no tolerará filtraciones ilegales de información clasificada que supongan riesgos para la seguridad nacional'.

'Esta es una enorme intrusión y una escalada alarmante en el enfoque de esta administración hacia la prensa,' dijo un portavoz de la Freedom of the Press Foundation. 'Asociamos el registro del hogar de un periodista con regímenes no libres, no con los Estados Unidos.'

La cobertura de Natanson sobre el gobierno federal

Natanson ha cubierto extensamente la transformación del gobierno federal bajo la administración Trump. Informó sobre despidos masivos de empleados federales durante los cierres gubernamentales y mantuvo comunicación cifrada a través de Signal con más de 1,100 empleados gubernamentales actuales y anteriores. En un reportaje personal el mes pasado, se describió a sí misma como la 'susurradora del gobierno federal' y relató cientos de llamadas y mensajes de funcionarios que querían contar cómo el presidente Trump estaba reescribiendo su lugar de trabajo.

'Casi me derrumbé,' escribió sobre ese período intenso.

La libertad de prensa bajo presión

El allanamiento representa una ruptura significativa con las normas recientes. La administración Biden había implementado una política que limitaba los allanamientos a periodistas en investigaciones de filtraciones, pero la Fiscal General Bondi revocó recientemente esas protecciones. El editor ejecutivo Matt Murray de The Washington Post calificó el allanamiento de 'muy preocupante' y planteó preguntas sobre la protección constitucional del trabajo periodístico bajo la Primera Enmienda.

'Esta es una acción extraordinaria y agresiva que plantea serias preocupaciones constitucionales sobre la protección de la prensa,' declaró Murray. 'Este tipo de allanamientos a reporteros son extremadamente raros en los Estados Unidos y deberían alarmar a cualquiera que valore una prensa libre.'

Implicaciones legales y políticas

La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) condenó el allanamiento como un ataque a la libertad de prensa e instó al Congreso a aprobar la Ley PRESS para proteger la confidencialidad entre periodistas y fuentes. Expertos legales señalan que, aunque la Corte Suprema ha dictaminado que los periodistas no tienen un privilegio especial para proteger fuentes confidenciales, estos allanamientos directos a periodistas son inusuales y pueden tener un efecto disuasorio en la cobertura legítima.

El incidente ocurre en medio de tensiones continuas entre la administración Trump y las organizaciones de medios, donde el gobierno critica regularmente lo que llama 'noticias falsas' y adopta posturas agresivas contra las filtraciones. Mientras la investigación continúa, los defensores de la libertad de prensa advierten que esta acción podría sentar un peligroso precedente para la injerencia del gobierno en el trabajo periodístico en los Estados Unidos.

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