Tercera gran extradición en un año
México ha extraditado a 37 presuntos miembros de cárteles de la droga a Estados Unidos, lo que representa la tercera gran transferencia de sospechosos en apenas un año. Esta última operación eleva a 92 el número total de presuntos narcotraficantes que deberán comparecer ante tribunales estadounidenses bajo el actual gobierno, según el secretario mexicano de Seguridad, Omar García Harfuch.
Los sospechosos fueron transportados en aviones militares a varias ciudades estadounidenses, incluyendo Washington, Houston, Nueva York, Pensilvania, San Antonio y San Diego. Entre los extraditados se encontraban miembros de algunas de las organizaciones criminales más notorias de México: el Cártel de Sinaloa, el Cártel Beltrán-Leyva y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Casos de alto perfil y cargos de terrorismo
Un caso particularmente significativo es el de María Del Rosario Navarro Sánchez, quien se convierte en la primera ciudadana mexicana en ser acusada en EE.UU. por apoyar a una organización terrorista. Según autoridades estadounidenses, habría conspirado con miembros del cártel en actividades que caen dentro del ámbito del terrorismo.
Otra figura destacada extraditada fue Pedro Inzunza Noriega, padre de un líder del Cártel Beltrán-Leyva, quien fue mencionado en lo que el Departamento de Justicia de EE.UU. denominó su primer cargo por terrorismo contra un narcotraficante mexicano.
'Estos son criminales de alto nivel que representan una amenaza real para la seguridad de nuestro país,' declaró el secretario García Harfuch en una conferencia de prensa. 'No podemos permitir que continúen sus prácticas ilegales desde nuestro sistema penitenciario.'
Las amenazas de Trump y las tensiones diplomáticas
La extradición llega semanas después de que el expresidente estadounidense Donald Trump lanzara amenazas contra México durante un discurso tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. Trump señaló a México junto con otros países latinoamericanos y dijo: 'Tenemos que hacer algo con los flujos migratorios y los cárteles de la droga allí. Nos gustaría que México lo hiciera, ellos podrían hacerlo solos. Pero desafortunadamente, los cárteles de la droga son muy fuertes.'
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum respondió con firmeza a los comentarios de Trump y declaró: 'Rechazamos categóricamente la injerencia en los asuntos internos de otros países.' Sin embargo, más tarde indicó que, tras una conversación con Trump, no prevé una intervención militar estadounidense en México.
Cooperación bilateral y preocupaciones de soberanía
La operación de extradición se llevó a cabo bajo la Ley Nacional de Seguridad de México y los mecanismos de cooperación bilateral existentes. Funcionarios mexicanos enfatizaron que recibieron garantías de que ninguno de los sospechosos extraditados enfrentaría la pena de muerte en Estados Unidos.
Este delicado equilibrio entre cooperación y soberanía refleja la compleja relación entre los dos países vecinos. Aunque México ha intensificado sus extradiciones de miembros de cárteles, la presidenta Sheinbaum ha rechazado consistentemente cualquier sugerencia de intervención militar estadounidense en territorio mexicano.
'Vemos resultados convincentes de nuestros propios esfuerzos,' dijo Sheinbaum recientemente, refiriéndose a una reducción del 50% en los decomisos de fentanilo en la frontera y la disminución de los flujos migratorios. 'Aunque damos la bienvenida a la cooperación, México defenderá su soberanía e integridad territorial.'
Violencia continua de los cárteles y desafíos de seguridad
El Cártel Jalisco Nueva Generación, una de las organizaciones cuyos miembros fueron extraditados, es considerado por las autoridades mexicanas y estadounidenses como una de las organizaciones criminales más peligrosas de México. Según Wikipedia, el CJNG es conocido por su extrema violencia, capacidades paramilitares y el control de extensas redes de tráfico de drogas.
Solo entre 2018 y 2020, el CJNG estuvo involucrado en 298 incidentes violentos relacionados con pandillas reportados, más que cualquier otro cártel. El Departamento de Estado de EE.UU. designó al grupo como organización terrorista durante el segundo mandato de Trump en febrero de 2025.
El enfoque de México hacia la violencia de los cárteles ha evolucionado bajo el gobierno actual, con mayor atención en atacar al liderazgo de los cárteles mientras se sostiene que una intervención militar extranjera sería contraproducente y violaría la soberanía nacional.
La última extradición representa tanto una continuación de la cooperación bilateral en seguridad como una demostración de la capacidad de México para abordar los desafíos de seguridad en sus propios términos, incluso mientras la presión política desde el norte continúa moldeando la relación entre los dos países.
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