Los astrónomos que buscan inteligencia extraterrestre pueden haber estado sintonizando sus receptores en la parte equivocada del espectro de radio durante más de seis décadas. Una nueva investigación de la Universidad de Manchester sugiere que la estrecha banda de frecuencia tradicionalmente utilizada por los proyectos SETI en todo el mundo — el llamado 'agujero del agua' entre 1.42 y 1.66 GHz — podría estar haciendo que los científicos pasen por alto señales prometedoras en frecuencias más altas. 'La expectativa es que el universo debería estar repleto de vida, y deberíamos poder encontrar señales de radio de ella', dice Rob van den Berg, experto espacial del Observatorio Sonnenborgh en Utrecht. 'Pero hasta ahora, hemos buscado de una manera muy limitada.'
Por qué los astrónomos han buscado el 'agujero del agua' durante décadas
Desde el nacimiento de la radioastronomía moderna y SETI en los años 60, la mayoría de las búsquedas de tecnofirmas alienígenas se han concentrado en una ventana estrecha de frecuencias entre 1.42 GHz (línea de emisión del hidrógeno neutro) y 1.66 GHz (línea de emisión del hidroxilo). Los científicos razonaron que cualquier civilización capaz de comunicación interestelar elegiría naturalmente esta región 'tranquila' del espectro, situada entre los dos constituyentes químicos del agua, de ahí el nombre 'agujero del agua'. La lógica era convincente: el agua es esencial para la vida tal como la conocemos, y el hidrógeno es el elemento más abundante del universo.
Sin embargo, este enfoque ha ignorado grandes porciones del espectro de radio. 'Durante décadas, los estudios SETI se han centrado en una porción relativamente pequeña del espectro de radio. Queríamos saber qué pasaría si miráramos en un lugar completamente diferente', explica Louisa Mason, investigadora de doctorado en el Centro Jodrell Bank de Astrofísica de la Universidad de Manchester.
Primera encuesta SETI con el telescopio ALMA
Mason realizó la primera búsqueda SETI jamás llevada a cabo con el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) en el norte de Chile, el radiotelescopio más potente del mundo que opera en longitudes de onda milimétricas y submilimétricas (35–950 GHz). A diferencia de los instrumentos SETI tradicionales que escuchan en el rango de gigahercios, ALMA sondea frecuencias de 10 a 100 veces más altas. El equipo de Mason extrajo observaciones archivadas de ALMA, originalmente registradas para otros proyectos astronómicos, y las analizó en busca de señales de banda estrecha que pudieran indicar tecnología artificial.
Los resultados, presentados el 24 de julio de 2026 en la Reunión Nacional de Astronomía de la Royal Astronomical Society en Birmingham, no revelaron tecnofirmas candidatas. Pero el resultado nulo no es una decepción: abre una nueva frontera. 'Esta investigación abre una parte completamente nueva del espacio de búsqueda', dijo Mason. 'Demuestra que podemos buscar eficazmente en estas frecuencias más altas, y que los datos archivados de telescopios tienen un enorme potencial sin explotar.'
6.1 millones de estrellas: la sorpresa de la 'captura incidental estelar'
Uno de los hallazgos más sorprendentes surgió cuando Mason reanalizó datos de un estudio anterior de Breakthrough Listen que había apuntado a 1,327 posiciones. Utilizando el catálogo estelar Gaia, los astrónomos habían estimado que examinaron alrededor de 288,000 estrellas. Pero cuando Mason aplicó el Modelo Galáctico Besançon — una sofisticada simulación de la Vía Láctea — el número se disparó a más de 6.1 millones de estrellas, un factor 21 mayor. 'Uno de los resultados más emocionantes es que hemos examinado muchas más estrellas de las que pensábamos inicialmente', señaló Mason.
Este efecto de 'captura incidental estelar' ocurre porque los radiotelescopios captan señales de todas las estrellas dentro de su campo de visión, no solo del objetivo previsto. El hallazgo sugiere que campañas SETI anteriores, incluidas las de Breakthrough Listen y otras grandes iniciativas, pueden haber sido mucho más completas de lo que sugerían sus estadísticas originales, aunque todavía confinadas a la misma banda estrecha de frecuencia.
Lo que esto significa para el futuro de la búsqueda de extraterrestres
Mason y sus colegas enfatizan que la ausencia de una detección no significa que la vida extraterrestre inteligente no exista. El estudio abarcó solo un pequeño número de observaciones y dos rangos de frecuencia limitados. La conclusión clave es que SETI debería expandir su búsqueda a una porción más amplia del espectro de radio, aprovechando los datos archivados de telescopios diseñados originalmente para otros fines astrofísicos.
La potencia computacional también ha sido un cuello de botella. 'Los volúmenes de datos son enormes. Pero ahora podemos usar inteligencia artificial para buscar señales', dice Van den Berg. Los algoritmos de aprendizaje automático pueden examinar petabytes de datos de telescopios archivados mucho más rápido que los investigadores humanos, identificando potencialmente patrones que los análisis tradicionales pasarían por alto.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el 'agujero del agua' en SETI?
El 'agujero del agua' es el rango de frecuencia de radio entre 1.42 GHz (línea de emisión del hidrógeno) y 1.66 GHz (línea de emisión del hidroxilo). Dado que el hidrógeno y el hidroxilo se combinan para formar agua, esta región se ha considerado un punto de encuentro natural para la comunicación interestelar, y ha sido el foco principal de las búsquedas SETI desde los años 60.
¿Por qué los astrónomos utilizaron ALMA para SETI?
ALMA opera a frecuencias mucho más altas (35–950 GHz) que los instrumentos SETI tradicionales. Al buscar en estas longitudes de onda milimétricas y submilimétricas por primera vez, los investigadores pueden explorar una parte completamente nueva del espectro de radio que ha sido pasada por alto durante décadas.
¿Qué es la 'captura incidental estelar'?
La captura incidental estelar se refiere a las estrellas que son capturadas involuntariamente en el campo de visión de un telescopio durante una observación dirigida a un objetivo diferente. El reanálisis de datos archivados con modelos galácticos más sofisticados reveló que un solo estudio de 1,327 apuntamientos cubría en realidad más de 6.1 millones de estrellas, no las 288,000 contadas previamente.
¿Esto significa que no hay vida extraterrestre?
No. El estudio afirma explícitamente que no encontrar una señal no descarta la existencia de inteligencia extraterrestre. La búsqueda solo utilizó un pequeño número de observaciones archivadas y dos bandas de frecuencia estrechas. Simplemente muestra que los astrónomos necesitan ampliar su estrategia de búsqueda.
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