La guerra que estalló en Oriente Medio a finales de febrero de 2026 y se intensificó en los últimos dos meses ha provocado el mayor recorte de suministro petrolero desde la invasión rusa de Ucrania en 2022: unos 10 millones de barriles diarios (mb/d) fuera del mercado, con el Brent registrando un alza mensual récord del 64%. Según el informe de Perspectivas de los Mercados de Productos Básicos de abril de 2026 del Banco Mundial, los precios de la energía subirán un 24% en 2026, el mayor incremento desde 2022. El choque se concentra en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 35% del comercio mundial de crudo marítimo, y ya golpea los fertilizantes, la seguridad alimentaria y los metales.
¿Qué es el shock de suministro petrolero de la guerra en Oriente Medio?
Es la retirada abrupta de unos 10 millones de barriles diarios de exportaciones de crudo y derivados del Golfo tras ataques a infraestructuras y la interrupción del tránsito marítimo. A diferencia de pérdidas de producción anteriores, se trata de un shock de tránsito: la crisis del Estrecho de Ormuz ha comprometido la ruta marítima principal y los oleoductos alternativos, dejando escasa capacidad ociosa. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que más de 10 mb/d de producción del Golfo se paralizaron en las primeras semanas. La previsión del precio del Brent promedia ahora 86 dólares por barril en 2026, frente a 69 en 2025, con un posible pico de 115 dólares en un escenario de escalada grave.
Consecuencias asimétricas en la economía global
El impacto no es uniforme: los importadores de energía enfrentan facturas más altas, mientras algunos exportadores obtienen ingresos extraordinarios. El Banco Mundial proyecta una inflación de 5,1% en las economías en desarrollo en 2026, con el crecimiento revisado a la baja al 3,6%.
Importadores y exportadores de energía
- Importadores netos (Japón, India, Corea del Sur, gran parte de Europa): el encarecimiento del crudo y el GNL amplía los déficits por cuenta corriente; Japón, que obtiene el 91% de su crudo de economías de Ormuz, vio caer sus importaciones un 64%.
- Exportadores netos: los precios altos elevan los ingresos fiscales, pero también las subvenciones internas y el riesgo geopolítico.
Los países con diversificación del suministro energético y grandes reservas estratégicas resisten mejor que los atados a un único punto de estrangulamiento.
Fertilizantes, seguridad alimentaria y metales
El choque se extiende a la agricultura y los metales industriales. El Banco Mundial espera un alza del 31% en los precios de los fertilizantes en 2026, ya que el gas natural, insumo clave del nitrógeno, se ha disparado. Según agencias de la ONU, hasta 45 millones de personas más podrían caer en inseguridad alimentaria aguda. Los precios globales de fertilizantes suben junto a los metales básicos y preciosos, proyectados al alza un 42% y en máximos históricos.
Cómo responden los gobiernos
Los gobiernos recurren a las reservas estratégicas de petróleo y aceleran la diversificación. Estados Unidos, Japón y varios países europeos anunciaron liberaciones coordinadas, mientras los importadores buscan rutas alternativas por el Cabo de Buena Esperanza, que añade unos 15 días y hasta 1 millón de dólares por viaje. El World Economic Outlook de abril de 2026 del FMI advierte que la guerra amenaza el crecimiento global y la desinflación.
Peor escenario: qué significarían 115 dólares por barril
En el escenario severo del Banco Mundial, el Brent a 115 dólares elevaría la inflación global y podría llevar a varias economías en desarrollo a la recesión. La estabilidad financiera global sufriría tensiones por déficits crecientes, salidas de capital y depreciación cambiaria.
Perspectivas de los expertos
El economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, resumió el coste humano: "La guerra es desarrollo a la inversa, y este conflicto golpea más a los más pobres." Los analistas señalan que el choque de 2026 difiere del de 2022 porque la capacidad ociosa es menor y el riesgo del punto de estrangulamiento es estructural.
Preguntas frecuentes
¿Qué causó el recorte de suministro?
El conflicto iniciado a finales de febrero de 2026 dañó infraestructuras energéticas del Golfo e interrumpió el Estrecho de Ormuz, recortando unos 10 millones de barriles diarios.
¿Cuánto ha subido el Brent?
El Brent registró un alza mensual récord del 64% en marzo de 2026 y se prevé que promedie 86 dólares por barril en 2026, frente a 69 en 2025.
¿Cómo afecta a los alimentos?
Los fertilizantes subirían un 31% en 2026 y hasta 45 millones de personas más podrían enfrentar inseguridad alimentaria aguda.
¿Qué países están más expuestos?
Los importadores muy dependientes del crudo de Ormuz, como Japón e India, y las economías de bajos ingresos con escaso espacio fiscal.
¿Cuál es el peor escenario?
Si el Brent llega a 115 dólares, la inflación en economías en desarrollo podría superar el 6% y aumentarían los riesgos financieros.
Conclusión
El shock petrolero de la guerra en Oriente Medio está reconfigurando los mercados energéticos y las fracturas económicas globales. Con la interrupción de Ormuz en curso y sin solución diplomática rápida, gobiernos e instituciones deben prepararse para un periodo prolongado de precios altos y estrés alimentario.
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