La visión europea del transporte descarrila por retrasos y costes explosivos
Un informe demoledor del Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) ha revelado que los ambiciosos planes de la Unión Europea para crear una red de transporte perfecta y sostenible en el continente para 2050 están siendo gravemente socavados por enormes retrasos y sobrecostes en proyectos clave de infraestructura. La auditoría, que abarca ocho megaproyectos de transporte, muestra que el plazo de la UE para completar su red central de transporte para 2030 'sin duda se incumplirá', según el organismo supervisor financiero.
La red TEN-T en crisis
La Red Transeuropea de Transporte (TEN-T) constituye la columna vertebral de la infraestructura de transporte de Europa, diseñada para conectar el continente mediante ferrocarril de alta velocidad, carreteras modernas, vías navegables y aeropuertos. Sin embargo, el informe del TCE de enero de 2026 pinta un panorama sombrío: los ocho proyectos auditados han sufrido un retraso medio de 17 años y sobrecostes que promedian un 82% por encima de las estimaciones originales. 'Tres décadas después de que la mayoría fueran diseñados, aún estamos lejos de cortar la cinta en estos proyectos,' dijo la miembro del TCE Annemie Turtelboom.
Los proyectos abarcan 13 países, incluidos Bélgica, Dinamarca, Alemania, Estonia, Francia e Italia, y han recibido 15.300 millones de euros en financiación de la UE. Los retrasos se atribuyen a una combinación de desafíos técnicos inesperados, la pandemia de COVID-19 y la guerra de Rusia contra Ucrania, que interrumpieron las cadenas de suministro e hicieron subir los costes de los materiales.
Grandes proyectos con graves contratiempos
Varios proyectos emblemáticos enfrentan problemas particularmente graves:
Rail Baltica: La línea de alta velocidad que conecta Tallin, Riga, Kaunas y Varsovia ha visto sobrecostes del 291% respecto a las estimaciones originales. Este proyecto estratégico, crucial para conectar los estados bálticos con Europa Occidental, ahora enfrenta retrasos en su finalización mucho más allá de 2030.
Línea ferroviaria Lyon-Turín: Los costes han aumentado un 127%, y se espera que el proyecto se inaugure en 2033 en lugar del objetivo original de 2015. El proyecto ha enfrentado una importante oposición medioambiental, con manifestantes en el sureste de Francia advirtiendo sobre daños ecológicos y el agotamiento de fuentes de agua.
Túnel base del Brennero: Este túnel entre Innsbruck, Austria, y el norte de Italia, destinado a trasladar mercancías de la carretera al ferrocarril, costará ahora un 40% más de lo estimado originalmente y no se abrirá hasta 2032, 16 años después del objetivo original de 2016.
Conexión del Fehmarnbelt: La conexión por carretera y ferrocarril entre Dinamarca y Alemania enfrenta un sobrecoste del 52% y ahora está programada para 2029, 11 años más tarde de lo planeado, con posibles retrasos adicionales hasta 2031.
Canal Seine-Nord Europa: Esta vía navegable que conecta los países del Benelux con la región de París ha sufrido un sobrecoste asombroso del 225%.
Dos puntos de luz en la oscuridad
No todas son malas noticias. Dos proyectos incluso están rindiendo mejor de lo esperado:
Autopista A1 de Rumanía: Parte del corredor Rin-Danubio, este proyecto muestra una reducción de costes del 11% y podría completarse antes del plazo de 2030, creando una conexión directa entre Bucarest y la frontera húngara.
Línea ferroviaria E59 de Polonia: Los costes han disminuido un 18% para este proyecto en el corredor Mar Báltico-Mar Adriático, aunque no se ha proporcionado una fecha estimada de apertura.
Deficiencias de gobernanza y perspectivas futuras
El informe del TCE critica a la Comisión Europea por no utilizar los instrumentos legales disponibles para abordar los retrasos con los estados miembros. 'La perspectiva en 2025 es peor que en 2020, y está muy lejos de lo inicialmente previsto,' señalaron los auditores, actualizando su evaluación de cinco años antes.
A pesar de estos desafíos, el Reglamento TEN-T de 2024 proporciona herramientas de supervisión más sólidas para proyectos futuros. Los auditores expresaron la esperanza de que una mejor coordinación entre las prioridades nacionales y europeas prevenga problemas similares en nuevos megaproyectos. Sin embargo, para la generación actual de proyectos de infraestructura, Europa enfrenta la realidad de una conectividad retrasada y miles de millones en costes adicionales.
Mientras Europa se esfuerza por alcanzar sus objetivos climáticos, donde el transporte es responsable del 25% de las emisiones de la UE, estos retrasos no solo afectan el crecimiento económico y el comercio, sino que también obstaculizan la transición hacia modos de transporte más sostenibles. La credibilidad de la planificación a largo plazo de la UE está en juego, y se necesitan urgentemente reformas en la gestión de proyectos para evitar que futuras inversiones en infraestructura sigan el mismo camino de sobrecostes y plazos incumplidos.
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