El dilema del dólar: el problema cambiario de Trump
El dólar estadounidense ha estado cayendo durante meses, alcanzando mínimos de casi cuatro años, mientras el presidente Donald Trump abraza abiertamente su debilidad. A bordo del Air Force One, Trump declaró que ve la caída del dólar como 'una gran noticia' para las exportaciones estadounidenses, pero los economistas advierten que esta postura crea una peligrosa paradoja para la Reserva Federal.
'Un dólar más débil hace que todo lo que producimos sea más barato en el extranjero,' dijo Trump a los periodistas, repitiendo su creencia de larga data de que la devaluación de la moneda beneficia a los fabricantes estadounidenses. Sin embargo, esta visión ignora realidades económicas cruciales que podrían socavar sus propios objetivos políticos.
La trampa de la inflación
Aunque un dólar más débil puede estimular temporalmente las exportaciones, también encarece las importaciones, una proposición peligrosa cuando la inflación se mantiene obstinadamente alta. Según el último análisis de CNBC, el índice del dólar cayó casi un 2,7% en solo una semana después de los comentarios de Trump, la caída más pronunciada desde abril.
'Todo lo que importas se vuelve más caro, y con un comercio exterior significativo, esto puede impulsar la inflación,' explica el economista Mike Skordeles de Truist. 'Esto no ayuda cuando la inflación ya está elevada, como en EE.UU.'
La posición imposible de la Fed
La estrategia del dólar de Trump coloca a la Reserva Federal en una posición imposible. El presidente ha pedido repetidamente recortes de tasas para estimular el crecimiento económico, pero un dólar en debilitamiento hace más difícil que la Fed justifique tales medidas. Los precios de importación más altos debido a un dólar débil contribuyen a la inflación, lo que típicamente requiere tasas más altas, no más bajas, para controlarla.
La situación se complica aún más por la próxima transición de liderazgo en la Fed. El mandato de Jerome Powell termina en 2026, y Trump nombrará a su sucesor. Como se señala en el análisis de Forbes, esto crea incertidumbre sobre si el próximo presidente de la Fed priorizará la lucha contra la inflación o cederá a la presión política para recortar las tasas.
Cambios globales en divisas
La debilidad del dólar ha provocado movimientos significativos en los mercados de divisas globales. El euro superó los 1,20 dólares por primera vez desde 2021, mientras que la libra esterlina alcanzó máximos de 4,5 años. Incluso el yen japonés se fortaleció considerablemente frente al dólar acosado.
Los funcionarios del Banco Central Europeo ya han expresado su preocupación de que la fortaleza del euro pueda afectar las perspectivas de inflación en la zona euro. 'Estamos siguiendo de cerca estos desarrollos,' declaró un funcionario del BCE de forma anónima. 'Un euro fuerte ayuda a controlar nuestra inflación pero puede dañar las exportaciones.'
Las consecuencias a largo plazo
Más allá de las reacciones inmediatas del mercado, la estrategia del dólar de Trump corre el riesgo de dañar a largo plazo la credibilidad económica estadounidense. Los ataques directos a la independencia de la Reserva Federal, combinados con guerras comerciales y una deuda pública creciente, socavan la confianza en la moneda de reserva mundial.
'Si el nuevo presidente de la Fed cede a la presión presidencial y baja las tasas a pesar de las preocupaciones inflacionarias, envía una señal clara de que las prioridades están en otro lugar que no sea la estabilidad de precios,' advierte el analista financiero Robert Daugherty. 'Eso sería una mala noticia para el valor a largo plazo del dólar.'
La caída del dólar refleja una preocupación más amplia de los inversores sobre la política comercial de Trump, las preocupaciones sobre la independencia de la Fed y el enorme gasto público, a pesar del fuerte crecimiento económico estadounidense del 5,4% en el cuarto trimestre de 2025. A medida que la guerra de divisas se intensifica, la herramienta que Trump espera que estimule la economía podría terminar restringiéndola, creando un ciclo contraproducente que perjudica a los consumidores estadounidenses y complica la misión de la Fed.
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