El régimen iraní está bajo una presión sin precedentes por las protestas masivas, pero los expertos dicen que una revolución requiere deserción militar, parálisis económica y una oposición unida, elementos que aún faltan.
El liderazgo iraní bajo presión sin precedentes durante las protestas
El régimen iraní enfrenta uno de sus desafíos más graves en décadas mientras continúan las protestas masivas en todo el país, pero los expertos advierten que una revolución exitosa requiere varios elementos cruciales que aún faltan. La actual ola de protestas, que comenzó a fines de diciembre de 2025 tras el colapso económico y la crisis cambiaria, se ha convertido en llamados nacionales a un cambio de sistema, con manifestantes exigiendo la caída de la República Islámica.
La lealtad militar sigue siendo un obstáculo importante
Según el experto en Medio Oriente Erwin van Veen del Instituto Clingendael: 'Todavía estamos lejos de una situación revolucionaria.' El elemento crítico que falta es la deserción militar. Hazem Kandil, académico de la Universidad de Cambridge y autor de The Power Triangle, explica: 'Ninguna revolución es posible sin que al menos una parte de las fuerzas armadas deserte o adopte una postura neutral.' La Guardia Revolucionaria, con aproximadamente 125.000 efectivos, sigue siendo firmemente leal al líder supremo ayatolá Ali Khamenei y no muestra signos de división.
La Guardia Revolucionaria, establecida tras la revolución de 1979, tiene autoridad constitucional para proteger la integridad de la República Islámica y se ha convertido en un imperio económico y político que controla sectores clave de la economía iraní. 'Todo es posible, pero será difícil hacer que la Guardia Revolucionaria se ponga del lado de los manifestantes,' dice Kandil, señalando que los guardias están fuertemente adoctrinados y estrictamente monitoreados.
Desafíos en escala y unidad
El historiador iraní Peyman Jafari enfatiza la necesidad de una mayor participación: 'Hemos visto varios cientos de miles de manifestantes distribuidos en diferentes ciudades al mismo tiempo, pero para una revolución necesitas millones de personas.' Las protestas actuales, aunque generalizadas, aún no han alcanzado la masa crítica necesaria para abrumar a las fuerzas de seguridad.
Otro elemento crucial que falta es la parálisis económica. Durante la revolución de 1979, una huelga general paralizó el país. Aunque los comerciantes del bazar se han unido a las protestas actuales, Jafari señala: 'La economía ha cambiado en las últimas décadas. El bazar ya no juega un papel tan importante como antes.' Para un levantamiento exitoso, los camioneros, funcionarios públicos, productores de alimentos, trabajadores siderúrgicos y de la industria petrolera tendrían que ir a la huelga masivamente, algo que aún no se ha visto.
Liderazgo y fragmentación de la oposición
La oposición sigue profundamente dividida. Reza Pahlavi, hijo del sha depuesto, se ha posicionado como un líder potencial, pero su apoyo es polarizante. 'Lo complicado es que funciona tanto para unir como para dividir,' explica Jafari. Las encuestas muestran que aproximadamente un tercio de los iraníes lo apoya, un tercio se opone firmemente a él, y las minorías lo asocian con el nacionalismo persa y la opresión.
Según un análisis de Al Jazeera, el movimiento opositor iraní está fragmentado y sin un liderazgo claro debido a la represión gubernamental. Los líderes del Movimiento Verde de 2009 permanecen bajo arresto domiciliario, y los manifestantes confían cada vez más en la organización descentralizada a través de grupos estudiantiles y redes sociales.
Represión brutal y presión internacional
La respuesta del régimen ha sido excepcionalmente brutal. Según Amnistía Internacional, las fuerzas de seguridad han utilizado munición real, escopetas con perdigones de metal, cañones de agua, gases lacrimógenos y golpes contra manifestantes mayoritariamente pacíficos. Las estimaciones de muertes varían dramáticamente: mientras las cifras oficiales sugieren 2.000-3.000 víctimas, grupos activistas y medios internacionales reportan 12.000-20.000 muertos.
Las Naciones Unidas han expresado su preocupación, y Estados Unidos ha amenazado con acción militar. 'El presidente Trump ha dejado claro que todas las opciones están sobre la mesa,' dijo recientemente el embajador estadounidense ante la ONU. Sin embargo, Van Veen advierte que la intervención externa puede ser contraproducente: 'Un ataque militar de EE.UU. podría acelerar la situación, pero el efecto depende en gran medida de cuán grande y exitoso sea el ataque.'
Mientras continúan las protestas, el régimen parece decidido a mantener el poder mediante una represión brutal. Aunque la situación actual representa el desafío más significativo para el liderazgo iraní desde 1979, los expertos coinciden en que, sin deserción militar, parálisis económica masiva y un liderazgo opositor unificado, una revolución exitosa sigue siendo esquiva.
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