Profundamente bajo los Grandes Lagos, en una formación rocosa de 350 millones de años, los científicos han descubierto un bullicioso ecosistema oculto que prospera sin luz solar. Hongos comedores de roca, tardígrados microscópicos, nematodos e incluso parásitos han sido encontrados viviendo en el Esquisto Antrim a profundidades de 200 a 500 metros. Los hallazgos, publicados en The ISME Journal, desafían suposiciones arraigadas sobre dónde puede sobrevivir la vida compleja y plantean preguntas urgentes sobre una posible amenaza climática.
Un mundo subterráneo congelado en el tiempo
El Esquisto Antrim se extiende por Michigan, Ohio, Indiana y Wisconsin, y ha sido explotado durante mucho tiempo para obtener gas natural. Pero cuando investigadores de la Universidad de Michigan analizaron el agua bombeada de pozos de gas, encontraron mucho más que metano. La datación isotópica reveló que el agua había estado aislada de la superficie durante aproximadamente 11,000 años, desde el final de la última Edad de Hielo. “Nuestro estudio desafía la idea de que el subsuelo profundo sea inhóspito para formas de vida más complejas como los hongos”, dijo el autor principal Quinn Moon. “En condiciones favorables, los eucariotas pueden ser realmente abundantes.” Este antiguo reino sin luz, que antes se creía casi estéril, resulta ser un punto caliente de vida en el subsuelo profundo.
Hongos comedores de roca y una red alimentaria compleja
El análisis de ADN identificó 689 especies de hongos distintas, 13 de las cuales parecen completamente nuevas para la ciencia. Los grupos dominantes, Agaricomycetes y Dothideomycetes, son conocidos por descomponer lignina y celulosa, compuestos orgánicos resistentes que la mayoría de los organismos no pueden digerir. Sin embargo, aquí se han adaptado para alimentarse del propio esquisto, secretando enzimas que liberan carbono de la roca. Una sola gota de agua contenía aproximadamente 250 células de hongos. Además de los hongos, el equipo encontró rastros de tardígrados (osos de agua), nematodos y parásitos como Ichthyosporea y Rozellomycota, lo que sugiere una red alimentaria microbiana compleja en la que los hongos actúan como descomponedores y presas.
Vida sin luz solar: ¿Cómo sobreviven?
A diferencia de los ecosistemas superficiales que dependen de la fotosíntesis, esta comunidad depende de la quimiolitoautotrofía, organismos que obtienen energía de compuestos inorgánicos en la roca. Las capas ricas en materia orgánica del esquisto proporcionan un suministro continuo de carbono, mientras que las arqueas metanogénicas producen metano en bolsas con poco oxígeno. Algunos microbios pueden incluso generar oxígeno a través de vías desconocidas hasta ahora, aunque los niveles de oxígeno siguen siendo extremadamente bajos. El descubrimiento de que los eucariotas (células complejas con núcleo) pueden prosperar en un entorno tan extremo reescribe los libros de texto sobre los límites de la vida, y recuerda a las adaptaciones extremófilas observadas en las fuentes hidrotermales de las profundidades marinas.
Una amenaza climática oculta
El hallazgo también tiene implicaciones aleccionadoras para la ciencia climática. El Esquisto Antrim es una fuente importante de gas natural, y las operaciones de fracturación hidráulica ya perturban estas capas profundas. Si los hongos y otros organismos están descomponiendo activamente la materia orgánica en el esquisto, podrían acelerar la liberación de metano, un gas de efecto invernadero 80 veces más potente que el CO₂ en un período de 20 años. “Los hongos deben ser incluidos en los modelos de ciclo y secuestro de carbono en el subsuelo”, advierten los investigadores. Mientras el mundo lidia con las emisiones de metano del fracking, esta actividad biológica recién revelada podría complicar los esfuerzos para cuantificar y mitigar las emisiones fugitivas.
Preguntas frecuentes
¿Qué descubrieron los científicos debajo de los Grandes Lagos?
Encontraron un ecosistema vibrante de hongos comedores de roca, tardígrados, nematodos y parásitos que viven a 200-500 metros de profundidad en la formación de Esquisto Antrim, completamente aislados de la luz solar durante 11,000 años.
¿Cómo sobreviven estos organismos sin luz solar?
Dependen de la quimiolitoautotrofía, obteniendo energía de compuestos inorgánicos en el esquisto, y descomponen el carbono orgánico atrapado en la roca. Algunos también pueden vivir en relaciones simbióticas con arqueas metanogénicas.
¿Por qué es importante este descubrimiento para el cambio climático?
La actividad de estos organismos podría acelerar la descomposición de la materia orgánica en el esquisto, liberando potencialmente más metano durante la extracción de gas. Esto debe tenerse en cuenta en los modelos climáticos.
¿Alguna de estas especies es nueva para la ciencia?
Sí, de las 689 especies de hongos identificadas, 13 parecen ser completamente nuevas. Muchas otras nunca habían sido documentadas en entornos tan profundos y aislados.
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