Dinamarca adopta una postura firme contra los planes estadounidenses sobre Groenlandia
En una jugada decisiva que ha aumentado las tensiones transatlánticas, Dinamarca se ha negado oficialmente a negociar con Estados Unidos la posible venta de Groenlandia. El ministro de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, lo anunció durante una entrevista con la emisora pública danesa DR, declarando sin ambages: 'No vamos a negociar en lo que tengamos que renunciar a nuestros principios. Eso nunca lo haremos.'
Las ambiciones persistentes de Trump chocan con la resistencia danesa
La negativa se produce después de que el presidente Donald Trump reiterara en el Foro Económico Mundial de Davos que Estados Unidos 'absolutamente necesita Groenlandia para su defensa' y quiere adquirirla a toda costa. Aunque Trump descartó esta vez la acción militar, su lenguaje siguió siendo amenazante: 'Puedes decir que sí y puedes decir que no, y lo recordaremos.'
Rasmussen reconoció el aspecto positivo de que Trump descartara los medios militares, pero subrayó que 'eso no resuelve el problema.' El ministro danés se había reunido a principios de este mes en Washington con su homólogo groenlandés, Motzfeldt, y con el secretario de Estado estadounidense, Rubio, donde acordaron establecer un grupo de trabajo conjunto para buscar soluciones, un acuerdo que ahora ha quedado efectivamente sin efecto por la negativa de Dinamarca a negociar.
Contexto histórico e importancia estratégica
Groenlandia, la isla más grande del mundo, forma parte del Reino de Dinamarca desde el siglo XVIII, aunque obtuvo una amplia autonomía en 2009. Estados Unidos lleva mucho tiempo interesado en Groenlandia por su posición estratégica en el Ártico, donde el deshielo debido al cambio climático está abriendo nuevas rutas marítimas y posibilidades de exploración de recursos. Estados Unidos ya mantiene la Base Espacial Pituffik (antes Base Aérea de Thule) en el noroeste de Groenlandia en virtud de un acuerdo de defensa de 1951.
Según registros históricos, esta no es la primera vez que Estados Unidos intenta adquirir Groenlandia. Se hicieron ofertas secretas en 1946 y las discusiones se remontan a 1867, pero todos los intentos anteriores fueron rechazados por Dinamarca.
Reacciones internacionales e implicaciones para la OTAN
El conflicto tiene importantes implicaciones para la OTAN, con Dinamarca recibiendo el apoyo de los miembros europeos de la OTAN y Canadá. El ministro de Asuntos Exteriores holandés, Van Weel, expresó un alivio cauteloso por el discurso de Trump y señaló: 'Al menos hemos visto a un presidente que, tras los últimos días con imágenes de IA y amenazas de que ocurriría en unas semanas, adoptó un tono un poco más constructivo.'
Van Weel sugirió que esto podría deberse a la presión interna estadounidense, señalando que hay 'muy poco apoyo entre el público estadounidense para los planes con Groenlandia'. La crisis ha desencadenado debates sobre la autonomía estratégica europea, con el presidente francés Emmanuel Macron, según reacciones internacionales, pidiendo una 'nueva forma de independencia europea'.
Resistencia groenlandesa y perspectivas de futuro
Los propios groenlandeses han dejado clara su postura con masivas protestas en la capital, Nuuk, donde miles de personas marcharon hacia el consulado estadounidense con carteles que decían 'Make America Go Away' y coreando 'Kalaallit Nunaat' (el nombre de Groenlandia en groenlandés). Las encuestas muestran que aproximadamente el 85% de los groenlandeses se oponen a una adquisición estadounidense.
Aunque los partidos políticos de Groenlandia apoyan en general la independencia final de Dinamarca, prefieren mantener su relación actual a unirse a Estados Unidos. La situación sigue siendo tensa, ya que Trump ha amenazado con imponer aranceles del 10-25% a ocho aliados europeos a partir del 1 de febrero si no se llega a un acuerdo, aunque hay desafíos legales pendientes sobre estos aranceles ante el Tribunal Supremo.
El punto muerto representa una de las principales crisis diplomáticas en las relaciones transatlánticas recientes, poniendo a prueba los cimientos de la OTAN y planteando cuestiones fundamentales sobre soberanía, autodeterminación y el futuro de la geopolítica en el Ártico.
Nederlands
English
Deutsch
Français
Español
Português