Nuevas víctimas en la guerra de Trump contra las drogas
En la última escalada del polémico programa de intervención marítima antidrogas de Estados Unidos, tropas estadounidenses llevaron a cabo un ataque letal contra un presunto barco de contrabando de drogas en el Pacífico oriental el 5 de febrero de 2026, matando a dos personas. Este es el barco número 38 atacado desde septiembre de 2025 como parte de la Operación Southern Spear, elevando el número total de muertos a al menos 128 personas.
Afirmaciones militares frente a preocupaciones legales
El Comando Sur de Estados Unidos declaró que la embarcación operaba en 'rutas conocidas del narcotráfico' y era manejada por lo que ellos llaman 'terroristas de las drogas'. El Secretario de Defensa Hegseth afirmó que 'algunos importantes narcotraficantes han decidido cesar sus actividades debido a los recientes -y muy efectivos- ataques en el Caribe'. Sin embargo, funcionarios militares han reconocido que no conocen la identidad de todos a bordo de los barcos destruidos.
'Estamos en guerra con los cárteles de la droga de América Latina, y por eso es necesario atacar los barcos,' declaró previamente el presidente Trump, presentando las operaciones como parte de un conflicto más amplio contra el narcotráfico.
Creciente controversia y víctimas
Los ataques han provocado un intenso debate sobre su legalidad y efectividad. Según reportes de CNN, abogados militares han declarado que los ataques 'no parecen legales' bajo los marcos legales actuales. Los críticos argumentan que los presuntos contrabandistas deberían ser procesados en lugar de ser objeto de violencia letal sin el debido proceso.
Las operaciones comenzaron en septiembre de 2025 cuando Trump anunció el primer ataque contra una lancha rápida venezolana que mató a 11 personas. Desde entonces, la campaña se ha expandido desde el Caribe hasta el Pacífico oriental, con ataques que ocurren aproximadamente cada pocas semanas.
Resistencia internacional y doméstica
Organizaciones de derechos humanos e instituciones internacionales han condenado los ataques como posibles violaciones del derecho internacional. Los gobiernos de Venezuela y Colombia han acusado a EE.UU. de asesinatos extrajudiciales, mientras que algunos expertos cuestionan si las operaciones constituyen un conflicto armado legítimo bajo el derecho internacional.
El Congreso ha mostrado una rara preocupación bipartidista, con legisladores de ambos partidos cuestionando la base legal y la transparencia de las operaciones. 'Estos ataques representan una peligrosa expansión del poder presidencial sin una supervisión adecuada del Congreso,' señaló un senador demócrata anónimo.
El último ataque se produce en medio de crecientes tensiones en la región tras la captura estadounidense del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero de 2026, lo que ha complicado aún más el panorama geopolítico de los esfuerzos de intervención antidrogas en América Latina.
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