En 2026, el choque entre el apetito insaciable de energía de la inteligencia artificial y el envejecido sistema eléctrico de EE.UU. ha pasado de pronóstico a crisis mensurable. Casi la mitad de la capacidad de centros de datos planificada en el país ha sido cancelada o retrasada — un déficit de 7 GW — mientras los precios mayoristas de capacidad eléctrica en PJM Interconnection, el mayor operador de la red, se han multiplicado por diez. La trampa energética de la IA es ahora el desafío definitorio de la política energética de la década.
La magnitud de la crisis
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) proyecta que el consumo mundial de electricidad de los centros de datos alcanzará 1.000 TWh en 2026, equivalente al consumo anual de Japón. En EE.UU., la demanda de centros de datos se prevé que llegue a 150 GW para 2028, frente a unos 25 GW actuales. Sin embargo, la infraestructura de red para respaldar este crecimiento simplemente no existe.
Según Sightline Climate, de los 12 GW de capacidad anunciados para 2026 en EE.UU., solo unos 5 GW están en construcción activa. Los 7 GW restantes enfrentan retrasos o cancelaciones debido a cuellos de botella en la red, escasez de equipos eléctricos y creciente oposición comunitaria. Los cuatro grandes hiperescaladores — Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft — han comprometido unos $650 mil millones en infraestructura de IA en 2025-2026, pero el capital no es el cuello de botella; lo es la infraestructura física.
El