Colapso devastador de mina en el este del Congo cobra cientos de vidas
Un devastador derrumbe en una mina de coltán en Rubaya, en el este de la República Democrática del Congo, ha cobrado la vida de más de 200 personas, según funcionarios del grupo rebelde M23 que controla la zona. La tragedia ocurrió el miércoles cuando fuertes lluvias durante la temporada de lluvias provocaron el colapso del terreno mientras los mineros trabajaban en el pozo.
'Estamos en plena temporada de lluvias. El suelo cedió mientras las víctimas estaban en el agujero,' dijo un portavoz del gobernador designado por el M23. 'Algunos fueron rescatados, pero tienen heridas graves.'
La mina de Rubaya, ubicada a 60 kilómetros al noroeste de Goma en la provincia de Kivu del Norte, es responsable de aproximadamente el 15% de la producción mundial de coltán. El coltán es un mineral que contiene tantalita, que se procesa para obtener tantalio, un metal resistente al calor esencial para la producción de teléfonos inteligentes, computadoras y componentes aeroespaciales.
Minerales de conflicto alimentan la violencia regional
La tragedia subraya las peligrosas condiciones en las que trabajan los mineros artesanales en las regiones ricas en minerales del Congo, donde los trabajadores a menudo laboran manualmente por solo unos pocos dólares al día sin equipo de seguridad adecuado. Según el informe de Al Jazeera, entre las víctimas había mineros, niños y vendedoras del mercado que estaban en el pozo cuando ocurrió el derrumbe.
Las Naciones Unidas han documentado que los rebeldes del M23 saquean las minas de Rubaya para financiar su campaña militar. Documentos de la ONU revelan que convoyes con minerales valiosos salen del área hacia Ruanda varias veces por semana, generando un estimado de $800,000 mensuales para el grupo rebelde.
'El grupo rebelde M23 ahora controla áreas mineras clave, incluida Rubaya, el corazón de la industria del coltán de la RDC,' señala una investigación de la BBC sobre minerales de conflicto. 'A pesar de los sistemas internacionales de trazabilidad, el coltán de zonas de conflicto se mezcla con la producción ruandesa y entra en las cadenas de suministro globales.'
Décadas de conflicto y violaciones de derechos humanos
El este del Congo ha estado sumido en conflictos violentos durante décadas, siendo la insurgencia del M23 el último capítulo de una compleja lucha regional. El grupo rebelde, respaldado por Ruanda, lanzó una gran ofensiva en 2022 y desde entonces ha capturado un territorio significativo, incluidas las ciudades estratégicas de Goma y Bukavu.
Organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han documentado atrocidades generalizadas cometidas por el M23, incluyendo crímenes de guerra, asesinatos y violencia sexual. El Consejo de Seguridad de la ONU ha pedido sanciones contra los líderes del M23 y ha implicado a altos funcionarios ruandeses en la violencia.
Según la documentación de Wikipedia, los analistas sugieren que el resurgimiento del M23 está impulsado principalmente por intereses económicos más que por preocupaciones étnico-políticas, siendo el acceso a los recursos minerales de Kivu una motivación clave.
Implicaciones globales para la industria electrónica
La tragedia plantea preguntas urgentes sobre la transparencia en la cadena de suministro de la industria electrónica global. Aunque legislaciones como la Ley Dodd-Frank de EE.UU. y las regulaciones de la UE obligan a las empresas a realizar la debida diligencia sobre los minerales de conflicto, la aplicación sigue siendo un desafío.
'El conflicto subraya cómo los minerales esenciales para la electrónica moderna pueden alimentar la violencia en regiones ricas en recursos,' señala el informe de la BBC. El gobierno congoleño ha presentado anteriormente quejas contra grandes empresas tecnológicas por el uso de minerales de conflicto, aunque empresas como Apple afirman haber dejado de comprar tantalio de la RDC y Ruanda debido a problemas de certificación.
Este desastre sigue a una tragedia similar en noviembre, cuando al menos 100 personas murieron en el colapso de una mina de oro ilegal en el Congo, también causado por fuertes lluvias. Los incidentes repetidos subrayan la necesidad urgente de mejorar los estándares de seguridad minera y la resolución de conflictos en una de las regiones más ricas en minerales pero problemáticas de África.
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