El número de muertos por el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) se ha disparado a 1.709 en solo dos semanas, convirtiéndolo en la epidemia de ébola de más rápido crecimiento registrada. Las autoridades sanitarias confirmaron el 4 de agosto de 2026 que las infecciones también aumentaron de 2.473 a 3.823, con una tasa de letalidad del 44,7%. El brote, causado por el raro ebolavirus Bundibugyo, se ha extendido a cinco provincias y a la vecina Uganda, lo que llevó a la OMS a declarar una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) el 16 de mayo de 2026.
Variante Bundibugyo: un desafío nuevo y peligroso
A diferencia de brotes anteriores, como la epidemia de ébola de 2018-2020 en Kivu del Norte causada por el ebolavirus Zaire, la crisis actual es provocada por la variante Bundibugyo (BDBV). Esta cepa, identificada en Uganda en 2007, sigue siendo poco conocida. No existen vacunas ni tratamientos aprobados para el BDBV, y las vacunas como ERVEBO, eficaces contra la cepa Zaire, no ofrecen protección cruzada fiable.
“Estamos luchando contra este brote con herramientas del siglo XX: aislamiento, rastreo de contactos y cuidados de apoyo”, dijo el Dr. Jean-Jacques Muyembe, director del Instituto Nacional de Investigación Biomédica de la RDC. La OMS acelera el desarrollo de vacunas experimentales y terapias; el 2 de julio de 2026 se añadió la primera prueba diagnóstica para Bundibugyo a su Lista de Uso de Emergencia. Los ensayos clínicos están en curso, pero los resultados no se esperan hasta octubre.
¿Por qué se propaga tan rápido?
Este brote superó los 1.000 casos en solo 40 días, frente a los 235 días de 2018. Varios factores lo impulsan.
Conflicto armado y desplazamiento masivo
El epicentro está en la provincia de Ituri, con el 90% de los casos. La región sufre conflicto armado e inseguridad en el este del Congo desde hace décadas, desplazando a cientos de miles y dificultando el rastreo de contactos. “Cuando aldeas enteras huyen, perdemos el hilo”, explicó la Dra. Matshidiso Moeti, directora regional de la OMS para África.
Huelgas sanitarias y barreras culturales
En julio, trabajadores sanitarios en Ituri hicieron huelga por salarios impagos, interrumpiendo la atención en el pico del brote. Además, muchos pacientes recurren a curanderos tradicionales y la desinformación y resistencia a entierros seguros dificultan la contención. Sin confianza comunitaria, el control fracasará.
Respuesta global y carrera por la vacuna
La OMS, los CDC de África y socios como los equipos de respuesta de emergencia de Médicos Sin Fronteras han desplegado cientos de trabajadores. Los CDC de EE.UU. tienen unas 400 personas implicadas. Se ha lanzado un plan de preparación continental de junio a noviembre de 2026. Sin embargo, la falta de vacuna lastra los esfuerzos. Los investigadores estudian si las vacunas contra el Zaire ofrecen protección parcial, pero los datos no son concluyentes.
Uganda: un rayo de esperanza
El 28 de julio de 2026, Uganda se declaró libre de ébola tras solo 20 casos y 2 muertes, sin transmisión comunitaria. La acción rápida —aislamiento, rastreo riguroso y controles fronterizos— contuvo el virus, demostrando que se puede controlar el Bundibugyo sin vacuna.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la variante Bundibugyo del ébola?
El ebolavirus Bundibugyo (BDBV) es una de las cuatro especies que enferman a humanos. Descubierto en Uganda en 2007, no tiene vacunas ni tratamientos autorizados.
¿Cómo se propaga el ébola?
Por contacto directo con fluidos corporales de infectados o superficies contaminadas. No se transmite por el aire. Los entierros tradicionales, con contacto con el cadáver, son un importante factor de transmisión.
¿Por qué este brote es más rápido que los anteriores?
La combinación de conflicto armado, desplazamiento, huelgas, desconfianza y falta de vacuna para la cepa Bundibugyo ha creado una tormenta perfecta.
¿Hay vacuna para este brote?
Aún no. Las vacunas actuales son para la especie Zaire. Se están desarrollando vacunas experimentales y hay ensayos clínicos, pero ninguna está aprobada.
¿Cuál es el riesgo global?
La OMS lo evalúa como “muy alto” para la RDC y “alto” para Uganda. El riesgo de propagación internacional sigue siendo bajo, pero se insta a reforzar la vigilancia.
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