Primer ministro británico en crisis política por conexiones con Epstein
El primer ministro británico Keir Starmer ha pedido disculpas a las víctimas de Jeffrey Epstein y reconoce haber cometido un 'grave error' al nombrar a Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, a pesar de conocer sus vínculos con el delincuente sexual condenado. Las disculpas se produjeron durante lo que debería haber sido una reunión rutinaria sobre inversiones locales, pero se convirtió en un dramático ajuste de cuentas político que ha sumido al gobierno de Starmer en la crisis más profunda desde que asumió el cargo en 2024.
'Lo siento' - El emotivo discurso de Starmer
Frente a una sala llena de periodistas y observadores políticos, Starmer declaró: 'Siento lo que les hicieron. Que fueron abandonados por personas en posiciones de poder. Una y otra vez han tenido que ver cómo la gente elude su responsabilidad.' El ex fiscal, que construyó su carrera responsabilizando a personas poderosas, ahora está en el centro de lo que los analistas políticos llaman 'el mayor escándalo político en sesenta años'.
La conexión Mandelson-Epstein
Peter Mandelson, un arquitecto clave del gobierno de New Labour de Tony Blair y ex comisario europeo, fue nombrado por Starmer en 2024 como embajador británico en Washington. Lo que Starmer ahora llama un 'grave error de juicio' ocurrió a pesar del conocimiento público de que Mandelson mantuvo una amistad con Jeffrey Epstein, el financiero condenado por tráfico sexual que murió en prisión en 2019.
Según documentos recién publicados, Mandelson habría filtrado información gubernamental sensible a Epstein durante la crisis financiera de 2008 mientras era ministro de Asuntos Económicos. La Policía Metropolitana ha abierto ahora una investigación penal por presunta mala conducta en el cargo público.
Consecuencias políticas y preguntas de liderazgo
El escándalo ha llevado a lo que algunos parlamentarios laboristas llaman una 'crisis gubernamental total'. Arjen van der Horst, corresponsal en el Reino Unido de la NOS, informa: 'El asunto Mandelson es visto ahora como el mayor escándalo político en sesenta años. Se ha desarrollado en unos pocos días hasta convertirse en una verdadera crisis gubernamental. Keir Starmer está bajo una presión cada vez mayor. Algunos parlamentarios laboristas dicen abiertamente que los días del primer ministro están contados.'
Starmer enfrenta llamados desde su propio partido para despedir a su jefe de gabinete, Morgan McSweeney, quien, según los informes, presionó para el nombramiento de Mandelson. Los observadores políticos no pasan por alto la ironía: McSweeney ahora desempeña el mismo papel entre bastidores que Mandelson tuvo una vez en el gobierno de Blair.
Implicaciones más amplias para la política británica
El escándalo Epstein sigue resonando en la política mundial, pero el impacto en el Reino Unido es particularmente grave. Como muestra el análisis, las últimas publicaciones de documentos han expuesto lo que un comentarista llamó 'una resonancia magnética del establishment': redes de influencia que cruzan fronteras políticas y nacionales.
La popularidad de Starmer, que según los datos de Wikipedia ya estaba en un mínimo histórico, ha caído aún más. El primer ministro que llevó al Laborista a una aplastante victoria electoral hace dos años ahora se enfrenta a la pregunta de si puede sobrevivir a lo que se ha convertido en el escándalo definitorio de su mandato.
Mientras se desarrolla el drama político, las víctimas de Epstein observan desde las gradas, su trauma saliendo a la superficie una y otra vez con cada nueva revelación. Las disculpas de Starmer, aunque bien recibidas por algunos, pueden no ser suficientes para calmar la creciente tormenta política que amenaza con arrasar su gobierno.
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