Crece la tensión transatlántica por presencia militar en el Ártico
Los líderes europeos se han unido en su condena al anuncio del expresidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles del 10% a ocho países europeos, con amenazas de elevarlos al 25% en junio a menos que Estados Unidos pueda comprar Groenlandia. Los países afectados—Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia—han enviado personal militar para ejercicios daneses en Groenlandia destinados a fortalecer la seguridad en el Ártico.
'Espiral descendente peligrosa', advierte líder de la UE
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que los aranceles de Trump 'socavan las relaciones transatlánticas y arriesgan una espiral descendente peligrosa.' Enfatizó que el despliegue militar en Groenlandia fue coordinado previamente con funcionarios estadounidenses y tenía como objetivo fortalecer la seguridad regional, no provocar represalias económicas.
Von der Leyen declaró, 'Europa permanecerá unida, coordinada y comprometida con mantener su soberanía.' La UE ha convocado una reunión de emergencia de embajadores para el domingo para coordinar una respuesta conjunta a lo que muchos líderes europeos llaman chantaje económico.
Líderes europeos expresan indignación
El presidente francés Emmanuel Macron fue particularmente contundente en su crítica, calificando los aranceles de 'tasas comerciales inaceptables' y comparando el apoyo europeo a Groenlandia con la defensa de Ucrania. 'Ninguna intimidación o amenaza nos influenciará,' declaró Macron en la plataforma de redes sociales X.
El primer ministro sueco Ulf Kristersson adoptó una postura firme, diciendo, 'No nos dejaremos chantajear, y solo Dinamarca y Groenlandia toman decisiones sobre asuntos que les conciernen.' Enfatizó que el problema afecta a muchos más países que los específicamente nombrados por Trump.
El primer ministro británico Keir Starmer calificó los aranceles como 'totalmente incorrectos,' señalando que la seguridad en el Ártico concierne a toda la alianza de la OTAN. 'La alianza debe trabajar junta para abordar la amenaza de Rusia en la región,' añadió Starmer, indicando que plantearía sus preocupaciones directamente al gobierno estadounidense.
Reacción holandesa y despliegue militar
Países Bajos, que confirmó que enviaría dos militares a Groenlandia en lugar del inicialmente planeado, se encuentra en la línea de fuego. El ministro saliente de Asuntos Exteriores holandés, David van Weel, declaró haber 'tomado nota' del anuncio de Trump pero se abstuvo de una condena directa en su respuesta en redes sociales, refiriéndose en su lugar a la declaración de Von der Leyen.
El despliegue militar a Groenlandia representa una importante muestra de solidaridad europea. Según informes, los ejercicios forman parte de preparativos más amplios de la OTAN en el Ártico, donde Rusia ha aumentado su presencia militar en los últimos años.
Intereses geopolíticos en el Ártico
El Ártico se ha convertido en una región cada vez más disputada debido al cambio climático que abre nuevas rutas marítimas y acceso a valiosos recursos. Groenlandia, como la isla más grande del mundo, tiene importancia estratégica tanto para el posicionamiento militar como para la extracción de recursos. La presencia militar en Groenlandia ha sido gestionada históricamente por Dinamarca, con una importante participación estadounidense que se remonta a acuerdos de la Segunda Guerra Mundial.
El renovado interés de Trump en comprar Groenlandia—planteado por primera vez durante su primera presidencia—ha causado tensiones sin precedentes dentro de la OTAN. Funcionarios daneses han declarado repetidamente que Groenlandia no está en venta, mientras que líderes groenlandeses han organizado protestas en toda Dinamarca con carteles que dicen 'Groenlandia no está en venta.'
El anuncio de aranceles llega en un momento en que los países europeos están aumentando su participación en el Ártico. Francia y Canadá anunciaron recientemente planes para abrir consulados en Nuuk, la capital de Groenlandia, lo que señala un creciente interés internacional en el futuro de la región.
Consecuencias económicas y diplomáticas
Los aranceles del 10%, programados para entrar en vigor el 1 de febrero de 2026, afectarían miles de millones en comercio transatlántico. Si se elevan al 25% en junio como se amenazó, podrían perturbar significativamente las exportaciones europeas a Estados Unidos. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, criticó las medidas como 'amenazantes para la prosperidad' y prometió que la UE defendería el derecho internacional.
La jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, advirtió que tales aranceles 'corren el riesgo de empobrecer tanto a Europa como a EE.UU.,' enfatizando la naturaleza interconectada de las economías modernas. La situación representa una de las pruebas más serias de las relaciones transatlánticas en décadas, con implicaciones potenciales para la unidad de la OTAN y la estabilidad del comercio mundial.
Mientras los embajadores europeos se preparan para su reunión de emergencia, el continente enfrenta un delicado acto de equilibrio: mantener la solidaridad con Dinamarca y Groenlandia mientras evita una guerra comercial total que podría dañar las economías a ambos lados del Atlántico.
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