La crisis del Estrecho de Ormuz estalló en febrero de 2026 y provocó la mayor interrupción del suministro de petróleo de la historia moderna: eliminó casi el 20% de los flujos mundiales de crudo y disparó el precio del Brent un 65% en marzo. El cierre de este paso marítimo entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, tras la campaña aérea de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha reconfigurado los mercados energéticos y aceleró la división en dos sistemas de comercio: el del Golfo y el de la cuenca del Atlántico.
Qué ocurrió: el cierre de febrero de 2026 y su impacto inmediato
El 28 de febrero de 2026, la campaña aérea estadounidense-israelí contra Irán —denominada Operación Epic Fury— desencadenó una represalia iraní que cerró de facto el Estrecho de Ormuz. Según los gráficos de Reuters, el estrecho paso entre Irán y Omán, que transporta cerca de una quinta parte del petróleo y GNL diarios del mundo, quedó bloqueado, y Arabia Saudita, Irak y Kuwait recortaron su producción. La interrupción del suministro mundial de petróleo redujo los flujos de unos 20 millones de barriles diarios (mb/d) a solo 2,7 mb/d entre marzo y mayo, según la Agencia Internacional de la Energía.
Un shock de oferta de tres a cinco veces mayor que los anteriores
Investigaciones del Dallas Fed (Kilian, Plante y Richter, 20 de marzo de 2026) cuantifican la perturbación como 'tres a cinco veces mayor que las de 1973, 1979, 1980 y 1990'. Su modelo estima que un cierre de un trimestre elevaría el WTI a 98 dólares por barril y recortaría el crecimiento del PIB real mundial en 2,9 puntos porcentuales anualizados; dos trimestres lo llevarían a 115 y tres rozarían los 132. El Brent pasó de unos 72 dólares a un récord de 144 antes de moderarse cerca de 102. La AIE lo calificó como la mayor disrupción de sus 50 años de historia y coordinó la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas en más de 30 países.
Consecuencias macroeconómicas: inflación, crecimiento y la presión sobre Asia
Asia, que normalmente recibe cerca del 80% del crudo que pasa por Ormuz, soportó el mayor golpe. La respuesta asiática de racionamiento de combustible fue rápida: Japón liberó 80 millones de barriles de reservas, Corea del Sur topó los precios por primera vez en casi 30 años, China prohibió las exportaciones de refinados y Sri Lanka racionó el combustible, según Modern Diplomacy. El informe de mercados de materias primas del Banco Mundial de abril de 2026 prevé una caída de la demanda mundial de petróleo de unos 5 mb/d interanuales en el segundo trimestre, mientras el diésel minorista estadounidense subió un 62% y la gasolina un 45%. Las economías emergentes asiáticas enfrentan inflación importada y depreciación cambiaria.
Cambios estructurales: seguridad energética y fragmentación del mercado
La crisis está reconfigurando permanentemente la seguridad energética. Gobiernos y empresas aceleran las políticas de seguridad energética, desde la ampliación de reservas estratégicas hasta rutas alternativas como el oleoducto Este-Oeste saudí hacia Yanbu, junto con el aumento de las exportaciones estadounidenses. El transporte se desvió por el Cabo de Buena Esperanza y las primas de seguro se dispararon. Sobre todo, el mercado se fragmenta en dos sistemas: uno centrado en el Golfo para compradores asiáticos y otro en la cuenca atlántica anclado en crudo estadounidense y de África Occidental. Como señala el Oil Market Monitor de ABN AMRO, esta fragmentación del mercado petrolero encareció el arbitraje entre cuencas y profundizó la divergencia entre los referenciales Brent y Dubái, mientras la diversificación de las cadenas de suministro impulsa la regionalización de las compras.
Comparación: el shock de Ormuz de 2026 frente a la historia
| Evento | Año | Pérdida de suministro (% mundial) | Impacto máximo en el precio |
|---|---|---|---|
| Embargo petrolero árabe | 1973 | ~7,5% | Brent se cuadruplicó |
| Revolución iraní | 1979 | ~8,6% | Brent se duplicó |
| Guerra Irán-Irak | 1980 | ~6,4% | Brent +50% |
| Guerra del Golfo | 1990 | ~6,4% | Brent +30% |
| Crisis del Estrecho de Ormuz | 2026 | ~20% | Brent +65% (marzo), pico +100% |
Preguntas frecuentes: crisis del Estrecho de Ormuz 2026
¿Qué causó el cierre? La represalia iraní tras la campaña aérea estadounidense-israelí (Operación Epic Fury) del 28 de febrero de 2026, que incluyó ataques a buques y a instalaciones de GNL en Catar.
¿Cuánto petróleo se vio afectado? Unos 20 millones de barriles diarios, cerca del 20% del consumo mundial, con flujos que cayeron de 20 mb/d a 2,7 mb/d.
¿Cómo respondieron los gobiernos? La AIE coordinó la liberación récord de 400 millones de barriles; las naciones asiáticas racionaron combustible, toparon precios y prohibieron exportaciones.
¿Reabrirá el estrecho? Se anunció un nuevo acuerdo entre EE. UU. e Irán como avance crucial, pero la reapertura total sigue siendo incierta.
¿Impactos a largo plazo? Cadenas de suministro regionalizadas, fragmentación del mercado, mayores reservas estratégicas e inversión en rutas alternativas.
Conclusión: una nueva era de riesgo en los puntos de estrangulamiento
El shock de 2026 acabó con la idea de que los puntos críticos son invulnerables. Con más de 800 millones de barriles perdidos acumulados y las advertencias del Banco Mundial sobre una presión inflacionaria persistente, la resiliencia, y no la eficiencia, es la nueva prioridad estratégica.
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