La economía francesa se encamina a su crecimiento anual más débil en 14 años (excluyendo la pandemia de COVID-19), ya que los altos precios del petróleo y el conflicto en Oriente Medio comprimen severamente el poder adquisitivo de los hogares. El instituto nacional de estadística Insee pronostica un crecimiento del PIB de solo el 0,7% en 2026, frente al 0,9% de 2025, la expansión más lenta desde 2012 fuera de las perturbaciones pandémicas.
Choque petrolero y contracción del gasto
El principal motor de la desaceleración es un fuerte aumento de los precios mundiales del petróleo, vinculado al conflicto en Oriente Medio. Insee estima que el aumento del petróleo restará entre 0,2 y 0,3 puntos porcentuales al crecimiento del PIB en 2026. El consumo de los hogares —tradicional motor de la economía francesa— crecería solo un 0,2% en el año, frente al 0,5% de 2025. Un economista de Insee señaló: "Los hogares sufren el impacto energético a través de mayores costos y un mercado laboral débil, lo que obliga a los consumidores a reducir el gasto y echar mano de sus ahorros." La agencia proyecta que el poder adquisitivo de los hogares disminuirá un 0,3% en 2026.
La inflación armonizada de la UE subiría del 2,4% en junio de 2026 al 3,0% en diciembre. El Banco de Francia prevé una inflación media del 2,5% para el año, con precios del petróleo en torno a los 112 dólares por barril en el segundo trimestre de 2026.
Sector industrial supera las expectativas
Mientras la economía en general lucha, el sector industrial francés muestra resiliencia. Los productores químicos, refinerías, astilleros y empresas aeroespaciales se benefician de una fuerte demanda exportadora y carteras de pedidos completas. Insee informa que los envíos en construcción naval y aeroespacial aumentarán un 10% en 2026. Esta divergencia refleja una economía de dos velocidades: las industrias orientadas a la exportación prosperan, mientras que los servicios y el comercio nacionales declinan. La