El régimen de control de exportaciones de China sobre tierras raras, tungsteno y antimonio en 2025-2026 ha disparado los precios hasta seis veces y expuesto una profunda dependencia occidental: más del 80% de las empresas europeas dependen de las cadenas de suministro chinas para materiales esenciales para defensa, vehículos eléctricos y energías renovables. Este análisis examina cómo Pekín está utilizando su dominio del procesamiento, no la escasez, mediante restricciones reversibles para obtener concesiones estratégicas, mientras la UE y EE. UU. luchan por escalar cadenas alternativas en una ventana geopolítica de 12 a 18 meses.
Contexto: La magnitud del dominio chino
China controla aproximadamente el 90% del procesamiento mundial de tierras raras, el 80% del tungsteno y el 60% del antimonio. Su poder proviene de su casi monopolio en el procesamiento intermedio. Incluso si Occidente extrae tierras raras en otros lugares, debe enviarlas a China para su separación y refinación. El monopolio de procesamiento de tierras raras se ha construido durante décadas: desde los años 70, China invirtió fuertemente en capacidad de refinación mientras que las regulaciones ambientales y los altos costos expulsaron a competidores de EE. UU., Europa y Japón.
Cómo funcionan los controles de exportación: restricciones reversibles como herramienta estratégica
El régimen de control, actualizado en 2025 y ampliado en 2026, opera mediante un sistema de licencias que otorga a Pekín un apalancamiento granular y reversible. En lugar de prohibiciones totales, China ha reducido las tasas de aprobación de licencias para empresas europeas y estadounidenses por debajo del 25% en algunos sectores, mientras mantiene un suministro estable a industrias nacionales y países amigos. Esto crea una incertidumbre máxima para los fabricantes occidentales, desalentando la inversión en diversificación de la cadena de suministro de minerales críticosasociación UE-EE.UU. sobre minerales críticosdemanda de minerales críticos para la transición energética