Berlín se recupera de un ataque de extrema izquierda que cortó la electricidad a 45.000 hogares y 2.200 empresas durante una ola de frío, el apagón más largo desde la Segunda Guerra Mundial.
Red Eléctrica de Berlín se Recupera Lentamente Tras Ataque Extremista
Se espera que el suministro eléctrico en Berlín se restaure completamente el jueves por la tarde, después de lo que las autoridades califican como uno de los apagones más graves desde la Segunda Guerra Mundial. La crisis comenzó el 3 de enero de 2026, cuando un incendio en un puente de cables sobre el Canal Teltow, cerca de la estación de Lichterfelde, dañó cables de alta tensión críticos, dejando inicialmente sin electricidad a unas 45.000 viviendas y 2.200 empresas en cuatro prósperos distritos del suroeste.
Grupo Extremista Reclama Responsabilidad
El grupo de extrema izquierda Vulkangruppe reclamó la autoría del incendio, que describió como dirigido contra 'la sed de energía de la clase dominante' que contribuye al cambio climático. El ministro del Interior de Berlín condenó el acto como 'terrorismo de izquierdas que pone vidas en peligro durante temperaturas bajo cero'.
A partir del 7 de enero, unas 19.900 viviendas y 850 empresas seguían sin electricidad, aunque infraestructuras críticas, incluidos cinco hospitales, ya estaban conectadas. El alcalde de Berlín, Kai Wegner, declaró el estado de emergencia, lo que aceleró las labores de reparación que inicialmente se prolongarían hasta el jueves.
Crisis Invernal Agrava el Impacto
El momento no podría ser peor: Alemania está experimentando una ola de frío severa, con temperaturas que apenas superan los 0°C durante el día y caen hasta -7°C por la noche. 'Este es ya el apagón más largo en Berlín desde la Segunda Guerra Mundial,' dice la corresponsal en Berlín, Charlotte Waaijers. 'La sorpresa por lo fácil que parece ser dejar sin servicio a una parte tan grande de la ciudad durante tanto tiempo es enorme.'
Los bomberos de Berlín han pedido a los residentes que apaguen todos los generadores de emergencia privados antes de las 10:30 y desconecten los aparatos eléctricos para reiniciar la red. Una vez que se restablezca la electricidad, recomiendan encender los dispositivos gradualmente y usar la energía con moderación, ya que la red sigue siendo vulnerable.
El Daño Económico se Acumula
El impacto económico es considerable. La Cámara de Comercio de Berlín advierte de pérdidas de cientos de miles de euros por inventario estropeado e ingresos perdidos. El complejo creativo Goerzwerk en Lichterfelde gasta entre 15.000 y 20.000 euros semanales en generadores diésel que solo proporcionan energía mínima. Supermercados como Edeka y Aldi han desplegado energía de emergencia mientras ofrecen ayuda a los residentes.
Las escuelas y guarderías están cerradas, obligando a los padres a quedarse en casa. Muchas empresas están colaborando para compartir recursos y documentar los daños para posibles reclamaciones de seguros.
Problemas de Comunicación y Respuesta Comunitaria
Los residentes han expresado frustración por la comunicación de la administración de Berlín. Aunque hay docenas de centros de calentamiento, puntos de carga, instalaciones de ducha y centros de distribución de alimentos disponibles, 'no todo el mundo los encuentra fácilmente,' señala Waaijers. Gran parte de la ayuda la proporcionan voluntarios.
El proceso de recuperación es lento porque el daño afecta a cables de alta tensión muy gruesos que solo pueden repararse a temperaturas superiores a cero. 'No todo el mundo lo entiende,' añade Waaijers. 'El descontento con la administración de la ciudad de Berlín, que ya de por sí es algo caótica, es profundo.'
La fiscalía federal alemana ha abierto una investigación sobre el ataque y lo trata como un grave problema de seguridad que requiere atención federal. Esto sigue un patrón de ataques a infraestructuras por parte del Vulkangruppe desde 2011, incluidos ataques anteriores a la Gigafábrica de Tesla y otras instalaciones eléctricas.
Mientras Berlín se recupera lentamente, el incidente plantea serias preguntas sobre la seguridad de la infraestructura crítica en la capital alemana y subraya las vulnerabilidades de los sistemas energéticos urbanos durante condiciones climáticas extremas. Este evento resuena en un contexto más amplio de creciente preocupación por la resiliencia de las redes eléctricas europeas frente a amenazas físicas y cibernéticas, especialmente en un momento de transición energética y tensiones geopolíticas.
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