Transporte nuclear secreto desata crisis internacional en el Mediterráneo
Un carguero de la flota fantasma rusa que se hundió en diciembre de 2024 en el mar Mediterráneo probablemente fue torpedeado mientras transportaba en secreto componentes de reactores nucleares a Corea del Norte, según revelan hallazgos explosivos de una investigación española. El incidente ha expuesto una transferencia secreta de tecnología nuclear entre Moscú y Pyongyang, lo que plantea serias preguntas sobre el cumplimiento de las sanciones internacionales y la seguridad marítima.
El misterioso hundimiento del Ursa Major
El MV Ursa Major, un buque de transporte pesado propiedad de la empresa estatal rusa Oboronlogistika, se hundió el 24 de diciembre de 2024 a unas 60 millas náuticas al sur de Cartagena, España. Según el periódico español La Verdad, que obtuvo documentos oficiales de la investigación, el barco transportaba dos contenedores no declarados con piezas para reactores nucleares VM-4SG, tecnología específicamente diseñada para submarinos de propulsión nuclear.
'El patrón de daño indica un impacto externo que coincide con ciertos tipos de torpedos utilizados por varios países,' dijo un investigador español de forma anónima al periódico. 'La fractura en el lado de estribor muestra bordes presionados hacia adentro, lo que indica penetración desde fuera del casco.'
Transferencia secreta de tecnología nuclear
Los reactores VM-4SG representan tecnología nuclear avanzada que mejoraría significativamente las capacidades submarinas de Corea del Norte. Según Wikipedia, los reactores de la serie VM son reactores de agua a presión utilizados para propulsar submarinos nucleares soviéticos y rusos. La variante VM-4SG es particularmente preocupante porque podría permitir a Corea del Norte desarrollar su propia flota de submarinos de propulsión nuclear.
Los investigadores españoles descubrieron que los dos contenedores azules en la cubierta trasera del Ursa Major, cada uno con un peso de aproximadamente 65 toneladas, contenían tapas de reactor y componentes críticos. Estos contenedores no figuraban en el manifiesto de carga oficial proporcionado por el capitán Igor Anisimov, quien afirmó que el barco transportaba válvulas de cierre de reactor para el rompehielos nuclear Lider, grúas portuarias, contenedores vacíos y cubiertas de escotilla.
Intervención militar e intentos de encubrimiento
La situación se agravó dramáticamente cuando el buque de desembarco ruso Ivan Gren llegó al área poco antes del hundimiento del Ursa Major. Según los informes, el barco ruso disparó bengalas rojas para 'cegar' los sensores infrarrojos de los satélites de reconocimiento y exigió que las patrulleras españolas se retiraran de la zona.
'Esto fue claramente un intento de obstaculizar las operaciones de rescate y posiblemente ocultar pruebas,' dijo el analista de seguridad marítima Oliver Alexander, cuyas imágenes satelitales revelaron por primera vez los contenedores sospechosos. 'El momento y la naturaleza de la intervención rusa sugieren que tenían algo importante que ocultar.'
Los datos sismográficos registraron vibraciones correspondientes a una explosión de 20 a 50 kilogramos de TNT en el momento del hundimiento. Catorce de los dieciséis miembros de la tripulación fueron rescatados, mientras que dos siguen desaparecidos. Los rescatistas de la empresa española Helimer informaron que, a pesar de que el barco inicialmente seguía a flote, no pudieron encontrar a los tripulantes desaparecidos, aunque la puerta de la sala de máquinas estaba bien cerrada.
Implicaciones geopolíticas y violaciones de sanciones
Este incidente se produce tras una creciente cooperación militar entre Rusia y Corea del Norte tras su acuerdo de asociación estratégica en 2024. La presunta transferencia de tecnología nuclear constituiría una flagrante violación de múltiples resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que imponen sanciones al programa nuclear norcoreano.
'De confirmarse, esto representa una de las violaciones más graves de los acuerdos internacionales de no proliferación en la historia reciente,' declaró la experta en no proliferación, la Dra. Elena Petrova. 'El uso de flotas fantasma para transportar tecnología nuclear sensible muestra cuán decididos están algunos actores para eludir los marcos de seguridad global.'
El gobierno ruso insiste en que el Ursa Major fue víctima de un 'ataque terrorista', mientras que fuentes de inteligencia occidentales sugieren que el barco pudo haber sido hundido intencionalmente o atacado para evitar la inspección de su carga ilegal. La posterior llegada del buque oceanográfico ruso Yantar al pecio, que se encuentra a una profundidad de 2.500 metros, ha suscitado más sospechas sobre posibles operaciones de recuperación o destrucción.
El incidente del Ursa Major subraya el creciente desafío de monitorear la 'flota fantasma' de Rusia, barcos utilizados para eludir sanciones internacionales. También destaca la necesidad urgente de mejorar la vigilancia marítima y el intercambio de inteligencia para prevenir la proliferación de tecnología militar sensible a través de canales marítimos secretos.