El 15 de enero de 2026, Estados Unidos impuso un arancel del 25% bajo la Sección 232 a semiconductores avanzados, marcando un cambio histórico de la contención tecnológica a la bifurcación activa de la cadena de suministro. Combinado con un nuevo sistema de licencias de tres niveles de la Oficina de Industria y Seguridad (BIS), la política divide al mundo en naciones aliadas, zona gris y adversarias, forzando a países como India, Arabia Saudita y los EAU a elegir bando. China ha retaliado rápidamente, utilizando su control casi total de las exportaciones de galio y prohibiendo a empresas nacionales comprar chips de Nvidia, acelerando sus propias alternativas de semiconductores. El resultado es un orden semiconductor fragmentado con profundas implicaciones para el comercio, la seguridad y la política industrial.
Antecedentes: El arancel de la Sección 232
La proclama del presidente Trump bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 determinó que EE. UU. fabrica solo el 10% de los semiconductores que consume, pero representa el 25% de la demanda global, una dependencia peligrosa que amenaza la seguridad nacional. El plan en dos fases incluye un arancel inmediato del 25% sobre ciertos circuitos integrados lógicos avanzados con umbrales específicos de rendimiento de procesamiento total (TPP) y ancho de banda DRAM. Existen exclusiones para importaciones que apoyen la construcción de la cadena de suministro tecnológica de EE. UU., incluidos chips destinados a centros de datos estadounidenses de más de 100 MW, reparaciones, I+D, startups, electrónica de consumo, aplicaciones industriales civiles y uso público. La